El AOVE puede usarse en crudo para elaborar aliños varios, gazpachos, salmorejos o para rociar unas tostadas del desayuno, o bien, podemos usarlo para someter a cocción ya que su punto crítico o de humeo es de 180°C, razón por la cual no se modifica fácilmente como sí lo hacen otros aceites sino que aun a altas temperaturas mantiene sus propiedades.